Historia
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La historia de Queenstown demuestra cómo desde sus comienzos este fue el paraíso de intrépidos aventureros que buscaron conocer qué había más allá de las montañas. Así, Queenstown marcó su destino desde sus orígenes y se ganó el titulo que hoy ostenta como "la capital mundial de la aventura".
Cuenta la historia que Nathaniel Chalmers, guiado por el jefe Maori Reko, fue el primer europeo a quien se le adjudicó haber visto el Lago Wakatipu en septiembre de 1853. Más tarde, muchos otros alcanzaron las orillas del mismo lago, pero fue el inglés Willian Gilber Rees, el primero en habitar estas tierras.
A comienzos de 1860 Rees y, su compañero, Nicholas von Tunzelmann, exploraron el Wakatipu buscando pasturas para su ganado. En aquellos tiempos, existía la posibilidad de reclamar tierras al gobierno con dos condiciones: habitarla y explotarla. Es así que Rees aplicó por el territorio al noreste del lago y von Tunzelmann por el del suroeste
Rees realizó un largo y arduo viaje arreando sus ovejas desde Hampen -norte de Otago- hasta lo que hoy es Queenstown. Luego se dirigió hacia Invercargill para buscar a su esposa y familia para guiarlos a su nuevo hogar. En este viaje con la ayuda de dos bueyes de carga trajo un bote ballenero con el cual pudo transportar materiales para la construcción y mercaderías desde el actual Kingston hasta la bahía de Queenstown.
Así fue entonces como desde las orillas del lago Wakatipu comenzó a construirse el primer asentamiento de esta región. En los meses que siguieron, Rees y su gente se instalaron y exploraron los alrededores dándole nombres cada montaña y río que cruzaban.
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La fiebre del oro comenzó en 1861 en la isla del Norte cuando Gabriel Read descubrió oro en Tuapeka. Pero fue en 1862 cuando dos buscadores californianos, Hartley y Reilly, lograron los primeros hallazgos en la zona del actual Cromwell (Isla del Sur -a una hora de Queenstown-).
Gradualmente los mineros comenzaron a hacer sus propios caminos explorando los ríos de Central Otago y sus tributarios, encontrando oro en la mayoría de ellos. Lentamente, estos buscadores se fueron acercando a las tranquilas tierras donde Rees tenía montada su estancia de ovejas.
Fue en septiembre de 1862 cuando Willian Fox y su compañero John O'Calanghan, experimentados buscadores, arribaron a la zona. No tardaron mucho tiempo en descubrir que el río Arrow estaba dotado de una gran cantidad del preciado metal.
Los mineros trataron de mantener el secreto de sus descubrimientos y, Willian Rees, los ayudó para proteger su propiedad privada, y así, que no se desatara una nueva fiebre del oro. Por esto, les proveyó a los exploradores las mercaderías y víveres necesarios para subsistir al menos mientras terminaba la época de la esquila.
A pesar del esfuerzo por mantener el valioso secreto a salvo, las voces se fueron propagando y, no pasó mucho tiempo hasta que los nuevos buscadores aparecieron por los alrededores descubriendo la comunidad bajo el liderazgo de Fox. Al finalizar ese mismo año, más de 1500 hombres ya habían llegado a Arrowtown -conocido en aquellos momentos como Fox's-.
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Al mismo tiempo que la fiebre en Arrowtown estaba en pleno apogeo, dos empleados de Willian Rees, Thomas Arthur y Harry Redfern, dejaron "The Camp" (nombre de Queenstown en los primeros tiempos), en uno de su días libres y se dirigieron al río Shotover. Con herramientas rudimentarias, tales como un plato de metal y un cuchillo de carnicería, se dispusieron a buscar oro y lo consiguieron de una manera nunca imaginable. Este histórico lugar, conocido hoy como Arthur Point -sobre el río Shotover-, marcó el comienzo de la fiebre de oro más grande que se había visto en el país.
Esta fiebre luego se fue extendiendo a las inmediaciones llegando a lugares conocidos como Maori Point, Skippers Canyon y otros sitios más lejanos sobre los ríos subsidiarios del Shotover.
Luego de estos históricos descubrimientos, más de 7000 hombres invadieron estas remotas tierras, las cuales desde sus orígenes no había sido mas que una tranquila estancia de ovejas. Al haber sido estas tierras literalmente "invadidas", el gobierno le pagó a Rees 10.000 pounds como compensación al revocarles las tierras que el había solicitado para explotar su hacienda.




